En el artículo anterior hablábamos de la importancia de cerrar un ciclo con honestidad, sin autoengaños y con el corazón abierto. De reconocer qué verdades ya no queremos seguir ignorando y qué decisiones han madurado lo suficiente como para dejar de postergarse.
Este texto nace como una continuación natural de esa reflexión: qué hacemos ahora con todo lo que ha quedado claro.
El comienzo de un nuevo año no es, necesariamente, un momento para hacer esfuerzos por mejorar, sino para soltar lo que ya no nos sirve y permitir que la vida se reorganice desde dentro. A veces, dejar ir es mucho más transformador que añadir un nuevo propósito a la lista y más eficaz que proponerse cambios que mantenemos unas semanas y luego se diluyen.
Soltar no significa rendirse. Significa escuchar al cuerpo cuando nos muestra que algo ya no está en coherencia y dejar partir hábitos, creencias y viejas formas de responder que han ido moldeando nuestra energía y vitalidad. No porque un calendario nos diga que toca cambiar, sino porque el cuerpo recuerda cómo está diseñado para sanar cuando se le escucha.
Durante mucho tiempo hemos intentado repararnos por partes: un lugar para el cuerpo, otro para la mente, otro para el espíritu. Pero la sanación profunda no ocurre en fragmentos, sino cuando cuerpo, emoción, mente y espíritu vuelven a conversar.
Este es el sentido del retiro de enero: crear un espacio para detenerse, escuchar y permitir que lo esencial se reordene. No para corregirse, sino para recordar. No para forzarse, sino para volver a la coherencia interna desde la que la vida encuentra de nuevo su cauce.
Ahora bien, soltar y escuchar son solo el primer paso. Cuando algo se reordena por dentro, aparece inevitablemente una pregunta más exigente: desde dónde queremos movernos ahora. Porque no basta con dejar caer lo que ya no sirve; llega un momento en el que necesitamos orientación, dirección y la capacidad de tomar posición en nuestra propia vida.
Ahí es donde entra el liderazgo personal. No como un concepto abstracto, sino como una práctica cotidiana: cómo decidimos, cómo ponemos límites, cómo sostenemos nuestra energía y cómo actuamos cuando algo se activa y deja de ser cómodo. Liderarnos implica asumir responsabilidad sobre la dirección que tomamos, incluso cuando esa dirección nos incomoda o nos confronta.
En el Retiro de Invierno · Arquetipo del Guerrero, que tendrá lugar los días 9, 10 y 11 de enero en Amalurra, trabajaremos precisamente esta dimensión. El Guerrero no es una figura de lucha externa, sino una energía interna de empoderamiento, claridad y acción consciente. Es la capacidad de alinearnos con nuestro propósito y actuar desde ahí, sin dispersarnos ni traicionarnos.
Durante el retiro exploraremos tanto las luces de este arquetipo —la determinación, la firmeza, la claridad y la capacidad de decidir— como sus sombras: los lugares donde evitamos posicionarnos, donde cedemos nuestro poder o donde reaccionamos desde viejos patrones en lugar de elegir de forma consciente.
En un espacio seguro y cuidado, entrenaremos recursos internos que nos permitan liderar nuestra vida con mayor coherencia y presencia. No se trata de convertirnos en otra persona, sino de recuperar una autoridad interna que muchas veces hemos delegado fuera.
Este retiro no propone respuestas rápidas ni promesas grandilocuentes. Propone algo más sobrio y transformador: encarnar decisiones, clarificar la orientación interna y atrevernos a tomar las riendas de nuestra vida desde un empoderamiento real.
Si sientes que este inicio de año te pide algo más que buenas intenciones; si intuyes que es momento de fortalecer tu liderazgo interno y actuar desde un lugar más alineado con tu propósito, este encuentro es una invitación a dar ese paso.
Inscripciones al Retiro de Invierno · Arquetipo del Guerrero (9, 10 y 11 de enero)
https://www.irenegoikolea.es/evento/retiro-de-invierno-toma-las-riendas-de-tu-vida
Irene
